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Alemania y su Lugar al Sol
La Política colonial en Venezuela
El 1884 es el año de nacimiento del imperio colonial alemán: África Suroeste (hoy Namibia) y el Camerún izan la bandera negra - roja - blanca. Pero el Canciller Imperial, el Príncipe de Bismarck, no está impresionado por la moda internacional de “parcelar" el mundo entre las grandes potencias. La política colonial no juega un papel clave en sus negocios gubernamentales. Y justamente esto le cuesta su cargo al iniciador de la primera Unificación Alemana: Guillermo II., coronado recientemente Emperador, le separa de su cargo.

El lugar de Bismarck ocupan luego hombres con nostalgia de países lejanos y megalomanía. Primeramente, es Caprivi quien marca el "Curso Nuevo": la partida de Alemania para ser una potencia mundial. Luego Bülow el que anuncia el día 6 de diciembre de 1897: "nosotros no queremos empujar a nadie hacia la sombra, pero pedir tambien nuestro lugar al sol".

Imperialistas tales como el príncipe de Bismarck, alcancan el oído del pueblo. Y pronto se aumenta la presión al parlamento, hasta entonces de orientación anti-colonial, de tal forma que aprueba la considerable ampliación de la flota en vísperas del nuevo siglo.Una vez terminado el trabajo, Alemania se presenta pronto como dueña de una de las 3 flotas de combate más grandes del mundo y ya no habrá obstáculos al “incorporar colonias alegremente”.

Pero desgraciadamente, los éxitos en ultramar nos se presentaban, y la corriente política cambiaba. La prensa, antes cómplice en cuestiones de armamento, ataca ahora frontalmente el gobierno e incluso el emperador.

Por una parte, la prensa denuncia que la “parcelación” del mundo se realiza sin apenas participación de Alemania, por otra - y esto domina los titulares de los periódicos – se burla del gobierno alemán por no ser ni siquiera capaz de proteger sus compatriotas en Ultramar.Comerciantes alemanes, molestados por gobiernos « de segunda categoría » están pendientes de la ayuda de la flota inglesa.

Especialmente en relación con Venezuela se aumentan los pedidos de intervención a principios del siglo XX. En este caso, no solamente comerciantes y grandes astilleros, sino especialmente la unión de empresas de gran influencia y bancos; financieros de la inversión más voluminosa en América, del Ferrocarril Grande de Venezuela. A diferencia de sus colegas ingleses y norteamericanos que ya han realizado trayectos de vías ferrocarriles en países del Caribe, los propietarios alemanes quieren dar un ejemplo paradigmático con costosa calidad y trabajo de calidad. El tiro se dispara hacia atrás. Porque Venezuela, estando pendiente del desarrollo del precio del café en el mercado mundial, muy raras veces está capaz de pagar. Y después del cambio de gobierno de 1898 se suspenden completamente los pagos.

El nuevo presidente Castros declara nulos todos contratos con las empresas extranjeras ratificados antes de su mandato.
A finales de 1899, la marina alemana manda barcos de guerra a Venezuela. Éstos cruzan 3 años delante de la costa. El 13 de diciembre de 1912 reciben el orden de cañonear Puerto Cabello. Justamente a los 3 meses la disputa se termina.

Los Estados Unidos han tomado partido por Castros por corto tiempo y amenazan al mando del grupo aleman bajo la dirección directa del emperador por un intermediario que está a punto de estallar una guerra alemana- norteamericana. Se llegan a arreglos que descartan los intereses de Alemania. Una guerra posible la temen los politicos de poderosas palabras hueras en Alemania, por lo menos de momento. Y paran sus esfuerzos de expansión de política colonial en América Latina.

¡Y todo hubiera sido tan simple!. No. No la guerra con los EE. UU. que en primer lugar dependía de la posición de Inglaterra. Tampoco las disputas supérfluas con el gobierno Castros. ¡No! Ya antes, unos intermediarios venezolanos habían ofrecido como recompensa para las inversiones ferrocarrileras un contravalor impagable – desde el punto de vista de hoy.: la ¡Isla Margarita! Un paraíso turístico, visitado por cada vez más ciudadanos de la República Alemana desde hace más o menos una década. Éstos sí quieren asegurar su lugar al sol. Y así, el antiguo lema colonial bajo Guillermo II. sí se ha realizado finalmente.

Lo que no se ha podido saber en aquel entonces es que la quintaesencia del discurso de Bülow entraría en la fase de realización ocho décadas más tarde con Mallorca y “Ballermann”, República Dominicana y “all inclusive” o Isla Margarita, la perla de Venezuela.
El comité de política colonial de Alemania que por aquel entonces tenía que decidir sobre la oferta de Venezuela, la había rechazado con el argumento de ser una “isla sin valor”.

texto + fotos: Dirk Klaiber

traducción: Otto Schönauer


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