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España: El que podía con el dragón de Montblanc


El pueblo catalán de Montblanc despierta poco a poco de su largo letargo invernal. Los primeros días calurosos y las oleadas de calçoteros llegando en autocares a la villa muestran: ¡la primavera ya está aquí!

Ahora Montblanc empieza a mostrar una actividad frenética, ya que se avecina la Semana Medieval. La primera acción de la asociación local de la "Leyenda de St. Jordi" es – más democrático imposible – una elección: es decir la de San Jordi y de su princesa correspondiente.

Érase una vez una pequeña ciudad en la que vivían el Rey, la Reina, la Princesa y el pueblo pacíficamente uno al lado del otro. Pero entonces llegó – oh Dios mío, ¡qué horror! – un dragón y turbó profundamente esta entrañable paz. Al principio se le pudo calmar con ovejas y otras bestias, pero cuando éstas se acabaron, sólo quedó una espantosa elección: se tenía que sacrificar una virgen.

El nombre de cada una de las doncellas se introdujo en una bolsa, de donde la mano del Rey escogió por desgracia a su propia hija. No quiso aceptar tal resultado, pero su hija, más valiente que su padre, se presentó delante del pueblo y gritó: "Montblanquins i Montblanquines, no sigueu covards!" (Montblanquinos y Montblanquinas, ¡no seáis cobardes!). Después de este comienzo tan famoso como elocuente declaró la bella princesa no ceder su plaza a ninguna ni a nadie, sino que era tanto su responsabilidad como su deber sacrificarse por el bien de la ciudad.

Entre lágrimas y llantos, el pueblo la acompañó hasta el portal, todavía existente. (A través del que sopla el viento rugiendo como un dragón terrible. Esto recuerda la leyenda antigua a los ciudadanos.) La princesa atravesó el portal y el temible Dragón de los Cuatro Elementos, representante de Satanás en la Tierra, se dispuso a devorarla.

Pero la vil bestia se había olvidado de San Jorge/Sant Jordi, que muy convenientemente pasó en este preciso instante por Montblanc. Poco después (nos ahorramos los detalles sangrientos) el dragón había pasado a la historia, la princesa sujetaba una rosa y ya estaba prometida a tan valiente esgrimidor; incluyendo la mitad del reino, claro está.

Por esta razón los ciudadanos de Montblanc escogen cada año al principio de las festividades entre las que aquel año se han vuelto mayores de edad un San Jordi y una Princesa. La edad, por cierto, es el único criterio que se comprueba.

La monumental representación de la Leyenda es parte central de la Semana Medieval que se celebra cada año alrededor del 23 de abril, el día internacional del libro, el día catalán de la rosa y el de San Jordi. Hay, no obstante, más que ver y experimentar que esta representación de 200 actores no profesionales:

En toda la ciudad hay una multitud de actos que quieren hacer resurgir el espíritu Medieval. Así hay un gran mercado de artesanía, de comida y de esclavos, un torneo de caballeros, un concurso de juglares y muchas cosas más. Y como la Asociación que organiza la Semana Medieval vigila con gran fervor que todo sea lo más medieval posible, los vestidos son laudablemente auténticos y no se encuentra (menos bajo el mostrador) ni patatas, ni tomates, ni café, puesto que estos productos no llegaron hasta que Colón y sus semejantes los trajeron del Nuevo Mundo.

Entre las actividades más bonitas cuentan los "Museus" que consiste en la representación muda y quieta de escenas medievales.

Se puede visitar, a título de ejemplo, de esta manera el entonces barrio judío de Montblanc, encontrándose con personas sentadas o de pie que como la Bella Durmiente parecen haberse congelado en medio de la conversación de negocios o fabricando cualquier artefacto.


En todo el pueblo se distribuyen estos Museus de diferentes temas, lo que está de muy buen ver.

Un poco más espectacular es la Cena Medieval que preside la familia real, pero que es atendida también por el pueblo más sencillo y pobre. Sobre bancos largos y en la espaciosa nave de una antigua iglesia de estilo gótico, se celebra esta cena solemne. Mientras los comensales devoran la carne a la brasa, el fakir de siempre entretiene al público con su serpiente larga y de verdad. El susto cuando se acercan demasiado estos metros verdes se cura con un copioso trago de la jarra de vino.

Sin embargo, lo mejor – según la opinión de un servidor – son las tabernas medievales que se abren en todo el pueblo y donde se puede desayunar pan tostado, ajo, embutidos, aceitunas y una buena copa de tinto.

Debo reconocer, pero, que mi juicio es algo sujetivo: siempre busco primero la manera culinaria de entrar en una cultura o en un evento cultural.


Información adicional:
www.montblancmedieval.com
La web turística de Montblanc en español, catalán y inglés con muchas fotos.

www.setmanamedieval.org
La web oficial de la Semana Medieval. En catalán y español.

www.montblancpark.com
El nuevo camping de Montblanc con ofertas especiales para la Semana Medieval.

Texto + Fotos: Nil Thraby
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