ed 03/2008 : caiman.de

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[art_1] España: El Martes Santo en Sevilla
Espectáculo Barroco entre Reforma y Tradición

Sevilla, en algún piso Intramuros a las 3 de la tarde. Doña Jiménez parece contenta. Sí, obviamente nos ha gustado muchísimo su puchero de bacalao con garbanzos, cada uno ha comido al menos dos platos de ese almuerzo tan típico de la Cuaresma de Sevilla. Doña Jiménez ya tiene 82 años, es viuda desde hace una década y vestida de negro. Como siempre ha preparado dos ollas gigantes, así que su nieta Rosita opinaba que con esa cantidad se podría hartar todo el barrio. Y aunque todavía es temprano, la dueña no cesaba de llenarnos de nuevo las copas del vino blanco de Barbadillo. Claro que de postre había Torrijas deliciosas y en abundantes cantidades. Ahora nos tomamos un Café cortado fortísimo para no adormecernos con tantas calorías acumuladas. Normalmente sería tiempo para echarse una buena Siesta – ¡pero no ahora! Doña Jiménez ya se muestra nerviosa e impaciente, toma su bastón y quiere que nos vamos ya, advirtiendo: "¡Los Pasos no suelen esperarnos!"

Un Barrio entero en la Via Dolorosa
A las 4 de la tarde nos encontramos en medio de una muchedumbre en las escaleras del Monumento a la Inmaculada en la Plaza de Triunfo. Hace calor y como ya temíamos estamos algo embargados por el efecto del buen vino de Barbadillo. Mientras que no haya Pasos contemplamos el público muy variopinto que está esperando la primera procesión del Martes Santo al lado de la grandiosa Catedral de Sevilla.

Aquí aparecen matrimonios sevillanos de aire aristocrático junto a pandillas de jóvenes bronceados , vestidos de estilo deportivo y "armados" con cámaras digitales y móviles que lamentablemente suenan con frecuencia; al lado hay familias de tres generaciones formando círculos con sus sillas plegables, y en medio del todo se encuentran algunos turistas perdidos, mirando a sus programas de Semana Santa sin entender demasiado.
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Quedamos fascinados por la impresión de que personas tan distintas se pueden entusiasmarse por el mismo espectáculo. A nuestro lado está sentada Doña Jiménez en su silla plegable y parece un poquito irritada: "Tanta gente y tantos forasteros...", está diciendo, "antes había gente viendo pasar las cofradías, ¡pero no miles como ahora!"

Ahora se ve contenta, porque trompetas y tambores ya anuncian la procesión de la hermandad "Cerro de Águila" . Esta cofradía es una de las más jóvenes de Sevilla, fundada en 1945, su primera procesión a la catedral durante la Semana Santa data de 1989. Los Nazarenos hacen su estación de penitencia imitando la Via Dolorosa y la Pasión de Jesús.

A la primera vista, parecen haber salido de una película de miedo, vestidos de túnicas blancas y antifaces de color burdeos que ocultan las caras.

Suenan ya trompetas y tambores y se está acercando el Paso del "Cristo del Desamparo y Abandono", moviéndose al ritmo de una marcha patética y parándose cerca de nosotros. Los costaleros que llevan ese escenario sagrado están ocultados detrás de faldones de terciopelo. Ahora salen muchos de ellos sudando y pidiendo agua.
Cristo del Desamparoy Abandonado [zoom]

Un nuevo equipo se ha preparado ya, todos llevan una cosa con aspecto de turbante con cubrenuca que se llama "la morcilla" y sirve para aliviar el peso. Al saber que este Paso tendrá como dos metros de anchura y seis de longitud y un peso de más de dos toneladas, aumentará la admiración para esos héroes de la Semana Santa. Cada uno de ellos lleva al menos cincuenta kilos del Paso, y a ciegas, solamente siguiendo las órdenes del Capataz quien los dirige. Para El Cerro es fundamental tener costaleros de relevo, porque es la cofradía con el camino más largo: son casi 14 Kilómetros ida y vuelta y necesita unas 15 horas – desde las 11 y media de la mañana hasta las 2 y media de la noche. Cuando levantan de nuevo el Paso, miramos hacia arriba.

En el centro está Crucificado del Desamparo y Abandono, una obra impresionante del escultor Francisco de Ocampo (temprano Siglo XVII). Alrededor de la cruz, el escultor neobarroco Juan Manuel Miñarro ha creado en el año 1990 una escena de dramatismo dinámico. Dos soldados romanos, contrastando en su postura y mímica, actúan como testigos de la crucifixión. El primero muestra una mirada cruel, parece un seguidor sin conciencia del poder imperialista que mandó la ejecución de Jesús; el segundo tiene una mirada llena de compasión. Delante de la cruz, Longinus arrepentido después de la lanzada, está mirando al Cristo muerto. Movido por remordimientos, es el momento en el que reconoce la divinidad de Cristo.
Contrastando con la postura de meditación de Longinus, detrás de la cruz está un sayon semidesnudo, de aspecto bruto y modelado con un brazo musculoso que señala a la cruz con el dedo índice, su rostro está descompuesto por espanto, la boca abierto en el momento de lanzar un mudo grito. Será la angustia cuando ve el eclipse que después de la muerte de Jesús cubre la tierra con tinieblas...

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Las trompetas y tambores y la serenidad del ambiente festivo que contrasta con esa escena dramática interrumpen nuestra meditación, mientras que el Paso se aleja lentamente. En su largo camino, casi el barrio entero acompaña los dos Pasos del Cerro. A principios, en la década de su fundación, la hermandad consistió sobre todo de los obreros de la fábrica textil Hytasa, núcleo del nuevo barrio del Cerro del Águila. Hoy más que nunca, la población del barrio en el norte de Sevilla acompaña lleno de entusiasmo a su cofradía, el desfile de los Nazarenos de blanco y burdeos no parece tener fin. Son más de 1700, es la procesión más larga del día junto a Los Estudiantes y constituye un comienzo impresionante de este Martes Santo.

La Mitad del Cielo
A las 4 y media estamos viendo la salida de Los Javieres. Desde un cuarto de hora, una doble fila de Nazarenos vestidos de negro riguroso se abre camino entre el público, saliendo de la iglesia mudéjar de Omnium Sanctorum. La cruz de guía arbórea que inicia la procesión es muy sencilla, como toda la cofradía se caracteriza por una ascética austeridad. Parece sorprendente que esa hermandad fundada en 1946 por iniciativa de jesuitas y más bien conservadora a la primera vista haya sido la precursora valiente en el camino hacia una reforma importante. Fue la primera cofradía de Sevilla, la que en el año 1986 finalmente permitió a sus hermanas de salir de "Nazarenas" en la procesión. Durante los tres años siguientes, otras dos hermandades del Martes Santo – San Esteban y La Candelaria – también decidieron la participación de mujeres, introduciendo así la igualdad entre hermanos y hermanas y cambiando sus reglas para garantizar esa igualdad. De esa manera, las hermandades del Martes Santo se han convertido en pioneras para conseguir la igualdad de los derechos de hombres y mujeres en sus filas. Ahora más de 80% de las 59 cofradías que salen durante la Semana Santa permiten la participación de mujeres después de haber cambiado sus reglas en ese punto. Esperamos que también las restantes pronto ofrezcan ese derecho a sus hermanas, reconociendo que las mujeres constituyen "la mitad del cielo" – no olvidemos que en casi cada procesión llevan dos Pasos: uno dedicado a Cristo y el otro a María.

Preguntamos a la abuela Jiménez, si a ella le habría gustado salir de Nazarena, en caso de que hubiera sido posible en el pasado. Nos queda mirando asombrada, como si alguien la hubiera preguntado si le gusta respirar. "¡Claro que sí! Había ese deseo callado durante muchos años...", murmura más ensimismada que dirigida a nosotros. "Pero ahora ya estoy muy vieja para eso...sin embargo, me da mucha alegría que mi Rosita saldrá de Nazarena el año que viene."

Omnium Sanctorum [zoom]
Paso, Los Javieres

En este momento un fulgor dorado ilumina la atmósfera melancólica, porque el Paso del "Cristo de las Almas" refleja la luz del sol al salir de repente por el portal del templo. En el centro se erige la cruz con la escultura neobarroca del Cristo, modelada con impresionante naturalismo. Va sin acompañamiento musical, en silencio riguroso. Los Javieres sólo tienen 400 Nazarenos, así que no hay que esperar mucho para el Palio de la Virgen de Gracia y Amparo. La Virgen sí lleva música y contemplamos como se aleja lentamente al tacto de una marcha fúnebre, una última mirada a su manto precioso que destaca por sus bordados filigranos, antes de dedicar nuestra atención a la procesión de los Estudiantes.

El Soberano del Silencio
A las 6 de la tarde en la Calle Gamazo. Como sombras funestas los Nazarenos de los Estudiantes están invadiendo la calle, formando una fila doble interminable. Con la calle inundada por la luz resplandeciente de la tarde, parecen casi irreales esas figuras totalmente cubiertas de telas negras que avanzan en lúgubre silencio. "Sombras de la muerte" susurra Doña Jiménez y tiene la vista clavada en los encapuchados.
Pero debajo de las antifaces hay personas como tú y yo, quizás dedican su estación de penitencia a una oración para aprobar el próximo examen.

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Desde su fundación en 1926, la cofradía de los Estudiantes ha contribuido a la renovación de la Semana Santa, introduciendo cambios importantes. En general hablando de la Semana Santa, se puede considerar el Martes Santo como el día de las valientes reformas. Mientras que Los Javieres, San Esteban y La Candelaria fueron las pioneras en imponer la igualdad de derechos para las mujeres, los Estudiantes llevaron a cabo otra reforma fundamental que iba a cambiar profundamente el mundo de las cofradías durante el último cuarto del Siglo XX. Lo que hoy nos parece lógico, en el año 1973 se presentó como una revolución. Es que los Estudiantes hicieron algo casi "escandaloso" cuando en el 1973 llevaron ellos mismos llevaron su Paso. hasta entonces, al menos durante los Siglos XIX y XX, los costaleros solían ser pagados por su servicio y en la mayoría de los casos eran obreros del puerto los que ni siquiera pertenecían a la hermandad. Los Estudiantes iniciaron entonces una nueva costumbre: formaron la primera cuadrilla de costaleros hermanos quienes llevaron el Paso no por dinero sino ad maiorem Dei gloriam. Dentro de pocos años, ese nuevo tipo de costalero por devoción llegaba a dominar en todas las hermandades de Sevilla.

Sin embargo, a principios el cambio resultó difícil, ya que la formación de un buen equipo de costaleros requiere mucho tiempo y muchos ensayos prácticos. Pero los esfuerzos de los Estudiantes han valido la pena. En su Paso llevan la obra de arte más valiosa del Martes Santo: el "Cristo de la Buena Muerte" , una escultura barroca del genial Juan de Mesa (1583 – 1627).

El mejor de los discípulos del gran maestro Martínez Montañés talló esa imagen hiperrealista de la muerte en el año 1620. Una ola de silencio va por el público confrontado con ese Salvador crucificado cuando lo paran a nuestro lado.
Cristo de la Buena Muerte [zoom]

En una colina de lirios morados está la cruz. Quedamos contemplando ese Crucificado inquietantemente realista que muestra sin compromiso los detalles de la tortura y agonía: los pies brutalmente traspasados por un único clavo, las rodillas quebradas, la herida profunda de la lanzada, las huellas de la corona de espinas. El cuerpo de Cristo parece vencido por la Muerte, pero sus brazos se abren para abrazar a los devotos. Una escultura creada para la meditación mística.

De repente, el sonido más profano ataca el silencio centuplicado: un móvil en las manos de una quinceañera la que empieza a chacharrear con voz estridente, como si se encontrara en el vestíbulo de una discoteca y no delante de la cruz. Doña Jiménez lanza una mirada furiosa a la atrevida, levanta su bastón con alarmante energía para golpearla – en el último segundo su nieta Rosita sabe frenarla, de lo contrario ese móvil habría sido víctima de una saña sagrada.

Un Cristo "adoptado" y un Milagro nocturno
A las 7 de la tarde en la calleja Candilejo (aquí el escritor francés Prosper Merimée, autor de la famosísima novela "Carmen" localiza la casa de su protagonista ficticia). Miramos al cielo. El sol poniente dibuja sombras largas de balcones y farolas en las fachadas. Vestidos de blancura luciente desfilan los Nazarenos de la popular cofradía de La Candelaria, fundada en 1921 en San Nicolas. Los balcones ya se están llenando de espectadores, dos niños suben a un contenedor para poder ver mejor. Ya llega el primero de los dos Pasos de la hermandad llevado por los costaleros invisibles.

Viene bajando por la calleja camino a Gólgota el solitario "Cristo de la Salud", una obra maestra del escultor Francisco de Ocampo (principios del Siglo XVII). Ese Cristo es el único de la Semana Santa de Sevilla, cuya túnica no es de telas, sino parte de la obra escultórica y pintada de un rojo muy oscuro.
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Su rostro majestuoso que tiene cierta semejanza con el Cristo del Silencio muestra en sus rasgos un cansancio debido a los esfuerzos sobrehumanos de su sacrificio y huellas de sangre derramada por la corona de espinas. Su mirada suave expresa una humilde conformidad con su destino y un ensimismamiento casi místico – como sí se detuviera un momento en su Via Dolorosa, mirándole la cara a cada uno de los espectadores. El Cristo de la Candelaria no ha residido siempre en San Nicolás, ni tampoco ha llevado desde siempre el nombre "de la Salud". Un Cristo de tal nombre fue muy venerado por los Gitanos cuya hermandad tenía su sede en San Nicolás y cuando en 1880 los Gitanos trasladaron su sede a San Román, llevaron su Cristo consigo.

Para llenar ese "vacío" dejado por el Cristo de los Gitanos después de su "emigración", el párroco de San Nicolás consiguió traer a un Cristo que había pertenecido a la Hermandad de la Antigua y Siete Dolores, de la Iglesia de la Magdalena. Como los feligreses de la parroquia estaban acostumbrados a rezar al Cristo de la Salud, decidieron otorgarle esa advocación al Cristo "adoptado".

Desde hace siglos, la estatua del milagroso Cristo de la Salud de San Nicolás recibe mucha devoción en Sevilla y en una noche del verano del 1922 hizo honor a su nombre.
Cristo de La Candelaria [zoom]

El fundador de La Candelaria, llamado popularmente "Pepe el Planeta" a causa de su cara redonda como la luna, se dirigió a su Cristo en un momento de desesperación. Su hijita estaba muy enferma con unas fiebres muy altas, ningún médico supo curarla y parecía estar a punto de morir. Así que Pepe el Planeta, sobre la medianoche fue a la Iglesia de San Nicolás para rezar ante su Cristo. Siendo la iglesia cerrada a esas horas, hizo despertar al sacristán quien le abrió la puerta. Durante horas quedó rezando ante el Cristo de la Salud y cuando regresó a casa por la mañana, su hija ya había mejorado y pronto sanó sin explicación médica. Pronto empezaron a hablar de un milagro...

Volvamos al momento presente: aplausos acompañan al Cristo y sus bravos costaleros cuando el Paso está doblando la esquina para entrar en Plaza de la Alfalfa. Veinte minutos o unos 600 Nazarenos más tarde aparece la Virgen de la Candelaria. Rodeado por el júbilo del público, su Palio se mueve al ritmo de la marcha "Candelas del Cielo" . Esa Reina del Cielo fue creada por el escultor neobarroco Galiano en 1923. Ahora el Paso se para envuelto en una nube de incienso y todas las miradas contemplan la bella cara de la Virgen que lleva una corona excepcionalmente preciosa.

Su Palio elegantísimo diseñado por el gran maestro Rodríguez Ojeda en 1924 es de terciopelo de color verdiazul oscuro bordado en plata. Una oleada de gente va detrás de su manto, camino hacia La Alfalfa.

Durante su historia, La Candelaria ha recibido como símbolo de la devoción el sacrificio de algún y otro balcón o saliente de fachada: debido a la anchura del Palio quitaron un balcón en la Calle Almirante Hoyos en 1924 y un año más tarde salientes de fachada en otra casa en Santa Cruz, ¡para que esa Reina del Cielo vestida de azul visitara aquella calleja durante su marcha triunfal! Una devoción mariana tan apasionada que llega a sacrificar fachadas, quizás sólo puede expresarse de esa manera en Sevilla...
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Sombras negras delante del Alcázar
A las 8 de la tarde - Es la hora azul, ya se ha puesto el sol, sus últimos rayos ya no iluminan las torres y almenas. Murciélagos – mensajeros de la noche - están volando alrededor de la Giralda. Nos encontramos en la angosta calleja de la Alcazaba, en frente de las milenarias murallas del Alcázar, palacio real en el corazón de Sevilla. Aquí llevamos ya más de media hora esperando, hay que colocarse temprano, porque este sitio es uno de los más deseados durante toda la Semana Santa. Siendo la procesión de la Hermandad de Santa Cruz la única cuyo itinerario la lleva por esa calleja paralela a la muralla del Alcázar, se trata de un sitio recomendado en casi cada guía de la Semana Santa, aunque apenas hay espacio para más de una fila de espectadores a ambos lados. Y claro, una vez aquí hay que "defender" el sitio conquistado.

Pero vale la pena de esperar, ya que los misterios de diez siglos pasados convierten esa muralla en un magnífico telón de fondo para el espectáculo sacro que acaba de comenzar. Sombras negras vienen bajando lentamente hacia la Plaza de Triunfo.

Reina el silencio en las filas del público, a veces roto por un suspiro de Doña Jiménez, la que se apoya en su bastón. Finalmente escuchamos música de capilla y vemos la inmensa sombra de una cruz en las murallas del Alcázar. Un resplandor dorado ilumina el crepúsculo al avanzar el Paso con el "Cristo de las Misericordias" que se abre camino por un barranco de silencio.
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La canastilla del Paso es excepcional, fabricada en estilo neogótico – con altos candelabros de guardabrisas y magníficas pinturas en miniatura cuya riqueza de colorido brilla casi como el dorado de los arcos góticos.

El esplendor de ese Paso llama casi demasiadamente la atención, hay que concentrarse en el Cristo agonizante de las Misericordias, el que lanza una mirada perdida al Cielo, en el momento antes de expirar su vida. Una obra maestra llena de fuerza expresiva, probablemente salido de la gubia del gran Pedro Roldán hacia 1680 y un precursor del famoso "Cachorro" por su postura y mímica.



Un dato curioso de la historia de la hermandad: cuando Santa Cruz inauguró el Martes Santo en 1905, su primera procesión quedó "inacabada". El Paso era tan ancho, que no cabía por la calleja Segovias, así que era necesaria quitar los candelabros. Por ello, la procesión llegaba con enorme retraso a la Catedral, la que ya había cerrado sus puertas. Los Nazarenos de Santa Cruz tenían que volver a su templo sin haber pasado delante del Monumento de la Catedral...



El Cristo del Buen Viaje
A las 11 de la noche en la Calle San Esteban. Capirotes celestes resplandecen a la luz de los cirios. Están defilando los Nazarenos de San Esteban, una cofradía muy popular que desde su fundación en 1926 reside en la Iglesia Mudéjar del mismo nombre y está muy arraigado en su barrio. Muchos de los Nazarenos y penitentes parecen cansados al llegar aquí al final de su procesión, caminan a pasos arrastrados, vemos muchos niños vestidos de Nazarenos, algunos quieren quitarse ya el capirote. Con frecuencia podemos observar como un Nazareno mueve el antifaz con la mano derecha para ver bien por los pequeños agujeros. A veces un par de ojos brillantes clavan su mirada en la tuya, desde las profundidades azules del capirote. Sólo por segundos, y la sombra celeste desaparece por el oscuro portal de la iglesia.

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Trompetas resonantes anuncian el Paso dorado del "Cristo del Buen Viaje". Esa imagen es un Cristo del Siglo XVI, una de las más antiguas de la Semana Santa de Sevilla, y debe su nombre curioso al hecho de que la Iglesia de San Esteban se encontraba cerca de la Puerta de Carmona (que lamentablemente ya no existe) y muchos viajeros que salían de Sevilla por esa puerta, rezaron delante ese Cristo para que los amparara durante su viaje. Hoy día el Cristo del Buen Viaje es el patrón de las agencias de viajes. Se trata de una excepcional obra de arte de la época del Renacimiento. Mientras que lágrimas en la cara de una Virgen son lo normal en Sevilla (las Doloroas siempre tienen lágrimas) en el rostro de un Cristo es la primera vez que descubrimos lágrimas.

Es escultor anónimo quien talló ese Salvador que llora, ha logrado una representación angustiosa de un hombre abandonado por todos sus amigos y entregado a los atormentadores. Como en el Paso del Cerro, se ha creado una nueva escena con figuras secundarias contemporáneas en el Siglo XX para acompañar a la antigua escultura del Cristo. Muestra el escarnio de Cristo por sayones, uno de ellos arodillándose después de haberle puesto la corona de espinas. Las figuras secundarias datan de 1949 y fueron concebidas por uno de los tres más importantes escultores neobarrocos de Sevilla, Antonio Castillo Lastrucci. Toda la escena está dominada por el contraste entre el rostro del Salvador torturado, lleno de dignidad, y las caricaturas casi expresionistas de los atormentadores.

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Esa cofradía tiene dos Capataces que pertenecen a toda una "dinastía" de capataces sevillanos: desde generaciones, la familia Ariza ha dado varios capataces prestigiosos a Sevilla. En esa procesión es un oficio realmente importante. La Iglesia de San Esteban tiene sus 700 años y su portal gótico con los famosos "dientes" es uno de los más bajos de la ciudad. Especialmente la salida y entrada del Palio trasparente de la Virgen de los Desamparados es una maniobra muy complicada que pide un esfuerzo máximo a los costaleros: el Palio es tan alto (o sea el portal tan bajo) que hay que arrastrarlo de rodillas.

El Capataz tiene que gritar sus órdenes casi sin respiro, con una voz cada vez más ronca: "¡...derecha p´alante, izquierda p´atrás...! Los bravos costaleros arrastran el Paso para dentro, la pirámide de velas está temblando que nos da miedo. Es un momento muy difícil, la muchedumbre de los espectadores mira como hipnotizada y se asusta cuando uno de los varales toca levemente el portal. Finalmente, el Palio ha entrado bien gracias a la buena coordinación entre capataz y costaleros. Las puertas se cierran lentamente, el público aplaude y lanza algún y otro Olé, mientras que el Capataz necesitará urgentemente un té de manzanilla – ¿o un "Alfonso"?

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Teatro barroco delante del Palacio de Pilatos
A la medianoche en la Plaza de Pilatos. Huele a azahar mezclado con incienso. Desde la angosta oscuridad de la Calle Águilas sale una Cruz de guía ultrabarroca, decorada con angelitos. La lleva un Nazareno vestido de túnica blanca y capirote de terciopelo morado que muestra el escudo de la Hermandad de San Benito. Es el primero de unos 1500 Nazarenos de esa cofradía que ya fue fundada en 1554 – al otro lado del río en Triana. Cuando perdió su sede por el derribo de su capilla en 1868, dejó de existir hasta 1921 cuando se reorganizó en la Iglesia de San Benito.

Ahora aparece el Paso más grande del día, un escenario pomposo y neobarroco. No hay mejor lugar para verlo que aquí delante del Palacio de Pilatos. Es que ese Paso nos muestra a Cristo como prisionero ante Pilatos. La creación de la escena se debe al genio de Antonio Castillo Lastrucci (1928), quién talló también cada una de las ocho estatuas que componen el conjunto. Con ese gran Paso de Misterio, logró introducir un nuevo estilo. Mientras que muchos Misterios del XVII tienden a una teatralidad estática, la escena de Castillo Lastrucci es llena de dramatismo dinámico, como una instantánea grabada en pleno movimiento. Pilatos, señala a Jesús con el dedo índice, la expresión de su cara es llena de nerviosismo excitado y abre la boca para gritar: "¡¿Qué es verdad?! – ¡¿Voy a crucificar a vuestro Rey?!, para luego mandarlo y lavarse las manos y declarándose inocente.

Dejamos a Pilatos, el cobarde hipócrita, a quien juzgan muy suavemente aquí en Sevilla – ¡porque sin su sentencia de muerte contra Jesús la Semana Santa no existiera!

Una Ola de Devoción para la Virgen del Dulce Nombre
Pasadas las 3 de la noche en la Plaza de San Lorenzo, uno de los espacios públicos más bellos de Sevilla. Con las farolas apagadas, la Plaza está a oscuras. Doña Jiménez está cansada, pero una sonrisa encantada ilumina su rostro arrugado, porque está a punto de llegar la Virgen que más le gusta del Martes Santo. Los últimos tramos de la procesión del Dulce Nombre están entrando en la Plaza. Pocos metros faltan para concluir su estación de penitencia y se nota el cansancio acumulado durante el largo camino. Uno de los Nazarenos se apoya con ambas manos en el cirio apagado.

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Esa hermandad se fundó originalmente en el año 1585, dejó de existir en el Siglo XIX, para ser refundada en 1919. Habíamos llegado tarde para el primer Paso, así que de la famosa escena de "La Bofetá" sólo hemos visto el trono del sacerdote Anás por detrás, antes de que desapareciera en la Iglesia de San Lorenzo. Luego podíamos contemplar las filas de los Penitentes – una imagen funesta – con sus cruces que pesarán cada vez más a lo largo del camino.

Ahora escuchamos cada vez más cerca los sonidos de la magnífica marcha "Madrugá", allí aparece la pirámide de velas de la Virgen del Dulce Nombre – como una antorcha gigantesca empieza a iluminar la Plaza.

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Esa Virgen bellísima también es una obra de Castillo Lastrucci (1924) y es una de las más populares de Sevilla. Su llegada provoca el júbilo en la Plaza de San Lorenzo. Enmarcada por claveles de rosa pálida e iluminada por 90 velas cuya cera se ha derramado en formas estrafalarias, esa Venus Cristiana recibe la devoción de su pueblo. Muchos quisieran saber el nombre de la modelo que había inspirado al escultor. Su cara morena con los ojos almendrados y muy oscuros corresponde con el ideal de la belleza andaluza – para la representación de la Madre de Dios tanta sensualidad apasionada parece demasiado atrevida. Pero los sevillanos adoran a sus Vírgenes exactamente porque se presentan tan humanas.

"Viene cansada", murmura Doña Jiménez, "pero ya ha llegado." No sólo los costaleros invisibles, sino toda una ola de fervor extasiado lleva su Paso de Palio por la plaza. Los últimos sonidos de la marcha expiran, la Virgen está "bailando" en una vuelta entera, cientos de manos tocan temblando los varales del Palio, antes de que haya entrado por el portal, desapareciendo en la oscuridad de la iglesia. Un último temblor de las velas, se cierran las puertas de San Lorenzo. Una nube de incienso está en el aire, vuela encima de miles de caras que quedan mirando, sumidas en sus sueños, a la Noche de repente tan vacía.

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Quizás sea una explicación posible de la fascinación de la Semana Santa: que especialmente en nuestro tiempo de fraccionamiento, en el que la sociedad se caracteriza por un individualismo a veces desorientado, se reúne una muchedumbre variopinta para extasiarse buscando el mismo misterio, soñando el mismo sueño. ¿El sueño de qué? – a esa pregunta cada uno puede dar una respuesta para sí mismo. Las respuestas – miles distintas – se pueden hallar en las miradas de la muchedumbre, la que se desvanece poco a poco. Se encienden de nuevo las farolas, el escenario quedará vació, ha pasado el sueño.

Texto: Berthold Volberg
Fotos: Berthold Volberg: El Cerro, Los Javieres, San Esteban
Vicente Camarasa: Los Estudiantes, Dulce Nombre, Santa Cruz
Christoph Schröder: La Candelaria

Recomendaciones, Agradecimientos y Enlaces:
Recomendamos el libro de Martín Carlos Palomo García: "Semblanza Histórica de la Hermandad de la Candelaria", Sevilla 1996

Agradecemos fervorosamente la colaboración de Rocío y Christoph en Sevilla
Tambien damos las gracias a Don Javier Gómez Gutiérrez por su detallada información sobre la historia de La Candelaria.

Recomendamos las webs de las Cofradías del Martes Santo:
http://www.doloresdelcerro.com
http://www.javieres.com
http://www.hermandadsanesteban.org
http://www.hermandaddelosestudiantes.org
http://www.hermandaddesanbenito.net
http://www.hermandadcandelaria.com
http://www.eldulcenombre.org
http://www.hermandaddesantacruz.com

Artículos de Berthold Volberg sobre la Semana Santa en Sevilla:
[Está cumplido: El Sábado Santo en Sevilla]
[El Lunes Santo: Entre Esplendor barroco y Tinieblas místicas]
[Miercoles Santo en Sevilla]
[La tarde del Viernes Santo en Sevilla]
[El Día de las Reinas del Cielo - Domingo de Ramos en Sevilla]
[Semana Santa en Sevilla: Jueves Santo, Triunfo de la Estética Barroca]
[Semana Santa en Sevilla - Las Enigmas de la Madrugá]
[La Madrugá con Guaraná - La segunda edición de nuestra crónica no muy seria de la Semana Santa (2007)]

El Caiman recomienda fervorosamente las siguientes webs relacionadas con la Semana Santa de Sevilla:
[realhermandadservita.org]
[hermandaddelatrinidad.org]
[santoentierro.org]
[hermandaddelasoledad.org]
[artesacro.org/conocersevilla/]
[lapasion.org/portada.php]
[hermandades-de-Sevilla.org]
[sevillainformacion.org/hermandades/penitencia/]
[galeon.com/juliodominguez/2004b/comu.html]
[saetacope.com]
[arrakis.es/~nautylus/]
[costalero.com]


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